
Toño es un niño de doce años que vive con su familia cerca de la playa, y es bastante desobediente. No le gusta estudiar y le dedica mucho tiempo a los videojuegos de guerra y violencia.
Sus padres siempre le están censurando su comportamiento, ya que los estudios los lleva bastante mal, pero él por respuesta coge la puerta y se va a la calle sin hacer caso.
Paseando por la playa se pone a llover y Toño busca donde cobijarse. Lo más cercano es un barco que desde hace años está encallado, al cual tiene prohibido subir por orden de sus padres, pero entre la curiosidad y la lluvia, decide subir.
Nada más entrar al camarote nota un fuerte olor marino a sal y humedad. Allí dentro está todo oxidado.
Ve un pequeño mueble con estantes, y entre papeles y objetos rotos, encuentra tres frascos muy exóticos que parecen de perfume: uno gris, el otro blanco y el último de colores.
Sin pensarlo dos veces, abre el gris, y para su sorpresa, sale de dentro un polvo grisáceo con olor a pólvora y una nube con forma de duende muy difuminada. Toño queda muy impresionado y asustado. El duende estirándose le dice:
-Gracias por haberme sacado, pues llevo tantos años aquí dentro que estoy entumecido.-
Y Toño pregunta:
-¿Tú quién eres?-
El duende le responde:
-Soy el espíritu de las guerras y de las batallas, que tanto te gustan a ti, y ahora que estoy libre volveré a la acción.-
Toño un poco asustado, coge el frasco blanco y lo abre. De él sale un polvo blanco, como un ángel con alas muy grandes y con un intenso perfume a azahar.

En principio, Toño no cree lo que está viendo y queda paralizado en medio de aquel camarote del viejo barco. Al ver el estupor del niño, el ángel le dice:
- No temas yo soy la paz y no te voy a hacer nada malo.-
El duende replica con soberbia:
- Yo soy más poderoso que tú porque conozco las armas de la guerra.-
Y el ángel le contesta:
- Tú sólo creas destrucción, porque tus armas matan niños y destrozan familias.-
Y el duende de la guerra, dice:
- Pero contigo no juegan como conmigo. Estoy en las pistolas, los tanques y en los videojuegos.-
Entonces Toño, piensa en voz alta:
-Yo no me había dado cuenta de que la utilización de esos juegos lleva a actitudes de violencia y a hacer daño a los demás.-
El duende dice:
- Aunque no lo creas, yo estoy cansado de tanta guerra, pero es mi sino y no puedo detenerlo.-
El ángel le dice al duende:
- Sé que en el fondo quieres paz y yo te la puedo dar.-
-¿Y cómo lo harías?- pregunta el duende.
Entonces, el ángel se le acerca con sus blancas alas y lo envuelve, desapareciendo los dos en el aire, dejando un intenso perfume a azahar, que el de la pólvora ya ni se notó.
Toño, impresionado, tarda un poco en reaccionar, luego mira el frasco de colores y no se atreve a abrirlo, pero después piensa, que si el duende de la guerra ya no está, ¿qué puede temer?, así que lo abre y queda maravillado. La estancia se ilumina con todos los colores del arco iris y todas las flores del campo inundan con su perfume el camarote.
Una voz que sale de entre los colores le dice:
- Yo soy el amor, y mi luz y mis colores van desde el horizonte del mar y el cielo, hasta las llanuras y los montes. Reparto alegría y amor por allá donde paso. Para mí, todos los seres de esta tierra son iguales, sin importar su raza o color, así que espero que hoy hayas aprendido cosas buenas.-
Vino una ráfaga de viento y el polvo de colores desapareció.
Toño, se siente despertar de un sueño y se da cuenta que por la puerta del camarote de aquel barco entra mucha claridad y decide salir para ver qué es. La sorpresa fue que al salir la lluvia había parado y sobre el mar y la playa estaba el Arco Iris, con sus colores más radiantes que nunca.
Como ya es muy tarde, Toño se marcha hacia casa, sintiéndose diferente y cambiado. Deja el barco y se va corriendo.
Al llegar sus padres estaban esperándole muy preocupados. Entonces Toño los abrazó y ellos quedaron maravillados del cambio y pensaron:
¡Es un buen comienzo!